problemas ambientales moda ser sostenible
05/08/2023
El sector de la moda y los problemas ambientales
Noemí González Eguizábal
Ayuda a empresas tanto a nivel estratégico (planes de marketing, sostenibilidad y comunicación), como a nivel ejecutivo, (diseñando y desarrollando acciones y eventos sostenibles, la creación de contenidos). Siempre con una perspectiva sostenible y de género.

 

 

Del 22 al 29 de abril de 2023 se ha celebrado la Fashion Revolution Week, una iniciativa que surge para crear conciencia sobre la necesidad de transformar el sector textil en general, y el de la moda en particular, en uno más sostenible

Fashion Revolution es un movimiento que nace tras el colapso del edificio Rana Plaza en Bangladesh el 24 de abril del 2013, donde 1,138 personas murieron mientras otras 2,500 resultaron heridas, convirtiéndose así en uno de los desastres industriales más grande de la historia. El edificio alojaba cuatro fábricas de ropa independientes que empleaban a unas 5.000 personas. Además era sede de varias tiendas y de un banco. Las fábricas producían ropa para marcas como Benetton, The Children’s Place, DressBarn, Mango, Monsoon, Inditex y Primark, así como para empresas de distribución como El Corte Inglés. (Si quieres saber más sobre este incidente y sus consecuencias visita ropalimpia.org)

 

¿Cómo funciona el sector de la moda y el textil actualmente? 

El modelo actual que rige la moda se sostiene sobre un patrón lineal que se basa en extraer materias primas, fabricar hilos, tejidos y otros materiales, para producir prendas, usarlas y desecharlas. La ropa utiliza el modelo (prácticamente) de usar y tirar. 

Antes de compartir algunas cifras sobre la problemática ambiental del sector, querría hacer énfasis en la cadena de valor o ciclo de vida en el sector textil, es decir, cada uno de los eslabones que la componen y que se deberían de tener en cuenta en cualquier análisis o reflexión.

Ciclo de vida de la moda

De manera sencilla diremos que el ciclo de vida va desde la siembra de la semilla de algodón hasta que la prenda se considera residuo (se tira a la basura). La cadena es, entonces:

  1. Extracción o producción de materias primas ( algodón, polímeros para fibras sintéticas, lana …), 
  2. Fabricación de hilos, 
  3. Fabricación de tejidos y otros materiales (botones, cremalleras…), 
  4. Producción de prendas, 
  5. Venta de las prendas, 
  6. Uso  
  7. Generación de residuos. 

Ten en cuenta que entre cada una de estas etapas o fases, hay que incluir el transporte (del campo de algodón a la fábrica de hilos, de la fábrica de hilos a la fábrica de telas….del cubo de la basura al vertedero)

Una vez claras las etapas del ciclo de vida de una prenda, para tener una visión real del impacto negativo del sector textil en el medio ambiente,  tenemos que tener en cuenta la contaminación en cada una de las etapas. El primer eslabón a tener en cuenta es la manera en que se trabajan los campos agrícolas destinados al cultivo de fibras naturales (principalmente algodón), si emplean o no pesticidas y otras sustancias o, como es la producción de las fibras sintéticas basadas principalmente en combustibles fósiles, donde  se consumen grandes cantidades de agua, energía y productos químicos.

Y este es sólo el inicio de la contaminación del sector textil, ya que hay que añadirle los impactos derivados del transporte, el consumo de energía utilizada para la fabricación de las telas y de las prendas y la generación de residuos por la cantidad de materiales desechados por el camino y al final de su vida. 

El sector textil y los impactos sobre el medio ambiente. 

Se estima que el sector textil (contando moda y calzado) contribuye al 10 % del total de emisiones de gases de efecto invernadero, llegando a ser considerada la segunda industria más contaminante del mundo. Para que te hagas una idea, esta cifra supone decir que la industria de la moda produce más emisiones de carbono que todos los vuelos y envíos marítimos internacionales juntos.

Las emisiones de GEI, que se miden a través de la famosa huella de carbono, es sólo uno de los impactos negativos sobre el medio ambiente. Si tenemos en cuenta la huella ambiental, que mide todos los impactos ambientales: contaminación y uso de agua, contaminación suelos, generación de residuos, huella de carbono…., podemos decir que para la industria de la moda es de las más contaminantes, no sólo por la cantidad de emisiones de CO2 si no también por su consumo y contaminación del agua, los residuos… 

La moda y el consumo de agua

Sobre el consumo de agua hay diferentes datos, pero según un estudio realizado por la Universidad Politécnica de Madrid, junto a la Fundación Botín, para la producción de un pantalón vaquero son necesarios entre 2.000 y 3.000 litros de agua, que viene a ser lo que bebería una persona en algo más de dos años, imagínate, entonces, la cantidad de litros de agua que se consumen para un armario completo.  Además de este consumo masivo, hay que tener en cuenta la contaminación del agua utilizada en los procesos de producción debido al uso de tintes y otros tratamiento como el “efecto gastado” de los vaqueros (contaminación que desaparecería si el efecto se produjese por el uso, como toda la vida).

Según datos de la ONU, la industria textil es la responsable del 20% del agua contaminada del mundo. Obviamente, en los países europeos esta contaminación sucede en menor medida, es en países del sudeste asiático, donde se encuentran la gran mayoría de fábricas de producción textil (debido a la obtención de mano de obra barata y la legislación más suave), donde se concentra la mayor parte de la contaminación del agua, donde hay ríos que han cambiado de color debido a la contaminación derivada del teñido y acabado de la ropa.

Y los microplásticos…

El sector textil también es responsable de gran cantidad de los microplásticos que se encuentran en los océanos. Debido al propio modelo de fast fashion, donde empieza a haber escasez de materias de origen natural y por tanto aumenta su coste, muchas marcas apuestan por fibras sintéticas, más baratas, que les permite competir en precio y volumen. Hoy por hoy, más del 60% de las prendas que se fabrican contienen poliéster, material que tarda mucho tiempo en degradarse y uno de los mayores responsables de la liberación de microplásticos en el océano, en un proceso que se activa con el lavado de las prendas.

La moda y los residuos

Y otro de los grandes problemas ambientales de este sector es la masiva generación de residuos. Ten en cuenta que los residuos suponen pérdida de materiales, contaminación de agua y suelos y emisiones de CO2.

La industria textil genera residuos industriales (antes de poner los productos a la venta, por el propio proceso de producción) y residuos posconsumo (cuando nos queremos deshacer de la ropa). 

Un dato impactante es que por cada prenda que se vende se producen tres, es decir, sólo se vende un tercio de lo que se produce, lo que lleva a las marcas a destruir stocks de prendas no utilizadas. 

Según un artículo de Modaes, cada año, a nivel industrial España genera más de 100.000 toneladas de residuos textiles y a nivel individual (posconsumo) la media europea es de 10 -14 kg de material textil del que nos desprendemos (ten en cuenta que si en España somos unos 40 millones de habitantes esto supone 440.000 toneladas anuales).  Y cuando hablamos de “desprender” nos referimos a desechar  y hablamos de que entre el 80 % y 90 % de las prendas que llegan a su fin de vida acaban en la basura y, por ende, en el vertedero o incineradora.

A nivel mundial cada segundo se deposita en el vertedero o se incinera un camión lleno de ropa. Cada segundo.

Reutilización de ropa

Hoy en día, apenas el 10 – 20 % de las prendas usadas terminan depositadas en espacios y contenedores específicos. En España, la gestión de estos contenedores está delegada fundamentalmente en asociaciones con fines sociales, que donan y  venden o intentan vender las prendas en tiendas de segunda mano y fomentan la economía social. Hasta ahora solo una pequeña parte de ese volumen se quedaba en el país para volver a ser utilizada.

La realidad es que la mayor parte de la ropa usada se exportaba a terceros países con una doble problemática:

  1. Se hace competencia desleal a los productores locales del sector textil
  2. Trasladamos el problema de los residuos a terceros países. 

Únicamente en España, entre el 2008 y el 2018, el crecimiento de las exportaciones fue del 599 % (media interanual del 20 %), llegando a alcanzar casi 60.000 toneladas.

Y es por esto que países africanos como Kenia, Ruanda o Zimbabwe han prohibido las importaciones de estos productos, no quieren ser el vertedero de occidente.

y ¿el reciclaje textil?

El reciclaje de prendas, tela y fibras, a día de hoy, no sé si decir que no existe, pero desde luego no es significativo. 

Además,  aunque consiguiésemos que toda la ropa llegase a tener tratamiento, con la tecnología disponible no sería posible separar la multitud de materiales utilizados en un mismo producto y transformarlos en nuevos materiales con los que volver a fabricar ropa. 

En resumen podemos decir, que el propio proceso de fabricación de ropa es muy contaminante y está propiciado por el fast fashion, prendas que apenas duran unos meses en los armarios, lo que genera otro gran problema ambiental que es el de los residuos. La única solución actual para alargar la vida de las prendas es el mercado de segunda mano, pero que también está colapsando y , teniendo en cuenta que el reciclaje textil no existe, lo mejor que podemos hacer como consumidores/as es hacer un consumo responsable de ropa y calzado. 

Lo que está viniendo – Nueva legislación.

Está habiendo cambios, muchas nuevas marcas o tiendas que nacen, lo hacen con conciencia ambiental e implementando la economía circular en su modelo de negocio. Pero, seamos realistas, muy pocas empresas están realmente concienciadas con los problemas medioambientales que generan, por eso la Unión Europea, y por ende los países miembros están empezando a crear leyes que obligan a las empresas a apostar por la sostenibilidad y por ende por la economía circular. 

Como hemos visto en este post, el fast fashion ha generado y genera una inmensa cantidad de residuos, y que, además, con la tecnología actual es imposible que se reciclen. Pero llegan buenas noticias. 

La ley de Residuos

La Ley de Residuos y Suelos Contaminados para una economía circular (Ley 7/2022 de 8 abril 2022) prohíbe la destrucción de excedentes no vendidos entre los que se encuentran los textiles, que deberán destinarse a canales de reutilización, incluyendo su donación y, cuando no sea posible, a la preparación para la reutilización (convertirlas en nuevas prendas), lo que busca disminuir los residuos textiles industriales. Nace como respuesta a lo que explicamos más arriba, por cada prenda que se vende se producen tres, lo cual supone un volumen impresionante de excedentes no vendidos. 

Con respecto a los residuos posconsumo (los que generamos en casa, por ejemplo), esta misma ley establece que deben ser los  productores y distribuidores quienes deberán organizarse, como ya sucede hoy en el sector de los envases, para garantizar la correcta recogida y gestión de los residuos textiles, asumiendo ellos el coste, aunque será responsabilidad de los ayuntamientos, que deben implementar la recogida separada para el 31 de diciembre de 2024. Por eso últimamente han salido noticias de cómo las grandes empresas textiles españolas se están uniendo y hablando para crear una entidad que se encargue de la gestión de los residuos textiles. 

Tal y como explicaba, hoy por hoy, no existe tecnología para separar la multitud de materiales que se utilizan para fabricar una prenda, con lo que no se pueden reciclar. 

Lo cierto es que, gracias a esta Ley, las empresas ya están empezando a hacer esfuerzos e inversiones en I+D para poder reciclar y reutilizar los materiales,  la duda es ¿estarán preparadas para el 2025? y ¿qué va a suceder con los residuos textiles hasta entonces?

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